Turisteando Ando
“Chinos Japoneses”
Por:
Patricia Velasco Trejo
La aventura de visitar China comienza desde
que te subes al avión y estás listo para viajar 11 horas seguidas, después de
tantas horas pierdes la noción del tiempo y lo único que quieres es dormir y
despertar ya en tu destino.
Cuando llegas a Shanghai es impactante ver
tanta gente, nadie habla ni lo mínimo de inglés; pero lo más impresionante es
no entender nada de lo que está escrito por ningún lado,; todo está escrito en
chino, no hay letreritos en inglés, y mucho menos en español.
Al llegar al hotel sientes un alivio, ya que
ahí todos hablan inglés y va a ser el lugar en donde preguntes todo lo que
quieras sobre china.
El simple hecho de salir a caminar por la
ciudad es una aventura. Los niños orinan en la calle, la gente escupe por todos
lados, la ciudad en sí huele muy feo, pero lo mejor de todo es cuando te dicen:
“¡cuidado con las bicis!, es más probable que te pueda atropellar una bicicleta
que un carro”; y están en lo cierto; las ciclistas andan sin ningún cuidado y a
muy alta velocidad.
Pero la aventura sigue, desde que llegas a
Shanghai sabes que no puedes faltar a los mercados. Está el mercado de la seda,
que es el más popular. Al llegar ahí, te das cuenta que no es un mercado común;
es un edificio con siete pisos, y en cada piso venden una cosa diferente, ropa,
bolsas, zapatos, artículos electrónicos, entre otros.
El dato interesante de lo que venden ahí, es
que todo es copia de los productos originales; ahí tienen las copias buenas y
las malas, y ellos te explican todo en el idioma que quieras con tal de lograr
que compres. La gente del hotel te dice que si vas al mercado, no debes aceptar
el precio que te dan por el producto, y puedes regatear hasta llegar al 10% del
precio original.
El lugar que más me impresionó, y a mi estómago
también, fue el mercado principal de comida. Ya estaba enterada de que vendían
ahí todo tipo de animales fritos para comértelos, pero nunca me imaginé lo que iba
a pasar estando ahí. Mi estómago no pudo soportar el olor, después de cinco
minutos de estar ahí y ver como la gente comía estrellas y caballitos de mar,
cucarachas, escorpiones, lombrices, entre muchas otras cosas.
Fue muy interesante conocer esta ciudad, pero
no puede falta la gran ciudad de Beijín.
No te puedes ir de China si no has conocido
la gran muralla china; con el hecho de ir a este lugar, vale la pena todo el
viaje y todo el dinero que gastaste.
Nadie puede imaginar la majestuosidad de la
Muralla China hasta que estás ahí, es algo impresionante, su tamaño, su
longitud, y el simplemente estar ahí es increíble.
Nunca terminaría de describir la experiencia
de visitar china, hay muchos pueblitos a los alrededores que también deben ser
visitados; es una ciudad única que debe estar en tu lista de: “lugares por
visitar”.
¡No inventes! Dan ganas de ir, aunque si, aparte del idioma, lo de la comida está difícil; mi mamá pasó por la misma experiencia con comidas allá, terminó por comer en un Mc Donald's. Escribes muy bonito y lograste atraparme en la experiencia.
ResponderEliminarEs impresionante lo que relatas sobre la comida. me gusta mucho como relatas tu experiencia, al parecer es muy difícil llegar a un lugar donde es totalmente diferente a lo que tu estas acostumbrada a ver. que padre que tengas la oportunidad de conocer estos lugares.
ResponderEliminarMe cautivo mucho tu historia, como con tan poco texto dejas plasmado tan gran experiencia y tu en tu mente vas imaginando, como si estuvieras ahi.
ResponderEliminar