jueves, 11 de julio de 2013

Columna 3


Turisteando Ando
“Preguntando se llega a Rusia”
Por: Patricia Velasco Trejo

Un crucero es una de las mejores maneras para viajar, traes todas las comodidades de un hotel contigo y te transporta a las ciudades que quieras conocer.
El crucero por el Báltico es una experiencia inolvidable que no puedes dejar de vivir,  se recomienda hacerlo en verano, ya que la marea está más tranquila.
El crucero zarpa de Copenhague, una ciudad hermosa y pintoresca, llegar unos días antes para conocerla es la mejor opción. Es una ciudad pequeña, pero con muchísima cultura; te subes a un camión turístico y te llevan a conocer todos los puntos importantes de esta hermosa ciudad.
La segunda parada es Helsinki, situada en el Golfo de Finlandia. Es un lugar para conocerlo en un día, pero aun así sigue siendo hermoso. Sus   iglesias, mercados, etc. Son puntos turísticos que no te puedes perder.
La tercera es San Petersburgo, un lugar completamente diferente a cualquier cosa que hayas visto en tu vida. Conocer cada una de sus iglesias se convierte en un deleite para los ojos; construcciones que no se ven todos los días, de una manera muy peculiar que no puedes dejar de visitar.
La comida en Rusia es deliciosa, no puedes dejar de probar una crema de champiñones servida en un bowl hecho a base de un pan típico de allá; este platillo es el favorito de todos los turistas que están allá.
Si no vas a Moscú, es como si no hubieras visitado Rusia. Será necesario tomar un vuelo desde San Petersburgo con duración de una hora máximo.
La plaza roja se convierte en la atracción principal de ese lugar, teniendo en ella la Catedral de San Basilio, una iglesia majestuosa e impresionante por su colorida fachada. Visitarla es una oportunidad única, y junto con eso no te puedes perder la visita al Kremlin, que se encuentra alado de la plaza, con una construcción increíble y por dentro es toda una historia por recorrer.
El crucero termina en Estocolmo, la capital y la ciudad más grande de Suecia. Un lugar cautivador por su belleza, arquitectura y sus parques. La vida nocturna es muy agradable, pero se deben visitar los bares vikingos, ya que es toda una aventura ir a uno; bares subterráneos con mesas muy largas de madera y sirven tarros enormes de cerveza.
Este viaje te presenta un mundo muy  diferente a lo que estamos acostumbrados a ver, desde la arquitectura, comida y personas. Una aventura que no puedes dejar de vivir.


Columna 2


TURISTEANDO ANDO
 “Bounjour”
Por: Patricia Velasco Trejo

Francia tiene una de las ciudades más encantadoras del mundo. ¿Quién no sueña con ir a París y vivir un romance de película?
Esto no pasa siempre, al menos no a mí, pero te garantizo que no necesitas experimentar eso para tener uno de los mejores viajes de tu vida.
Las calles de París te conquistan, pero la más impresionante de todas es “Champs Elysees“. Esta calle empieza en el Arco del Triunfo, una estructura bellísima que no puedes dejar de visitar, y continúa con muchísimas cuadras llenas de las tiendas de mayor prestigio del mundo y los mejores restaurantes de París.
Un restaurant que es un must ahí es: “L’entrecôte”, ofrecen únicamente un platillo, que es carne con un curry verde y papas a la francesa, pero es la mejor comida que probarás en tu estancia en París.
Después de recorrer las mejores calles, no puede faltar tu visita a la Torre Eiffel. El mejor consejo es comprar una botella de vino tinto, y sentarte en los jardines de ahí a contemplar la torre; pero debes esperarte a que obscurezca para poder ver cómo la iluminan.
Para agregar un poco de cultura a tu viaje debes visitar los museos e iglesias de esta hermosa ciudad. El museo de Louvre es el museo característico de París, no solo por las obras tan importantes que contiene; si no también por su estructura, que se ha convertido en un punto principal para fotografiar.
Por otro lado, la iglesia de Nôtre dame es la mas popular de todas, y cuenta con una estructura única que te cautivará, que es la que podemos ver en la película de El Jorobado de Notre dame.
El mejor consejo es salir unos días de París y conocer los alrededores de esta, ya que ahí se encuentran los castillos más hermosos que podrás ver.  Cuentan con unos jardines increíbles, y unas fachadas divinas. Estos pueblitos en las afueras de París complementarán tu viaje, y así habrá s conocido lo mejor de Francia.


Columna 1


Turisteando Ando
 “Chinos Japoneses”
Por: Patricia Velasco Trejo


La aventura de visitar China comienza desde que te subes al avión y estás listo para viajar 11 horas seguidas, después de tantas horas pierdes la noción del tiempo y lo único que quieres es dormir y despertar ya en tu destino.
Cuando llegas a Shanghai es impactante ver tanta gente, nadie habla ni lo mínimo de inglés; pero lo más impresionante es no entender nada de lo que está escrito por ningún lado,; todo está escrito en chino, no hay letreritos en inglés, y mucho menos en español.
Al llegar al hotel sientes un alivio, ya que ahí todos hablan inglés y va a ser el lugar en donde preguntes todo lo que quieras sobre china.
El simple hecho de salir a caminar por la ciudad es una aventura. Los niños orinan en la calle, la gente escupe por todos lados, la ciudad en sí huele muy feo, pero lo mejor de todo es cuando te dicen: “¡cuidado con las bicis!, es más probable que te pueda atropellar una bicicleta que un carro”; y están en lo cierto; las ciclistas andan sin ningún cuidado y a muy alta velocidad.
Pero la aventura sigue, desde que llegas a Shanghai sabes que no puedes faltar a los mercados. Está el mercado de la seda, que es el más popular. Al llegar ahí, te das cuenta que no es un mercado común; es un edificio con siete pisos, y en cada piso venden una cosa diferente, ropa, bolsas, zapatos, artículos electrónicos, entre otros.
El dato interesante de lo que venden ahí, es que todo es copia de los productos originales; ahí tienen las copias buenas y las malas, y ellos te explican todo en el idioma que quieras con tal de lograr que compres. La gente del hotel te dice que si vas al mercado, no debes aceptar el precio que te dan por el producto, y puedes regatear hasta llegar al 10% del precio original.
El lugar que más me impresionó, y a mi estómago también, fue el mercado principal de comida. Ya estaba enterada de que vendían ahí todo tipo de animales fritos para comértelos, pero nunca me imaginé lo que iba a pasar estando ahí. Mi estómago no pudo soportar el olor, después de cinco minutos de estar ahí y ver como la gente comía estrellas y caballitos de mar, cucarachas, escorpiones, lombrices, entre muchas otras cosas.
Fue muy interesante conocer esta ciudad, pero no puede falta la gran ciudad de Beijín.
No te puedes ir de China si no has conocido la gran muralla china; con el hecho de ir a este lugar, vale la pena todo el viaje y todo el dinero que gastaste.
Nadie puede imaginar la majestuosidad de la Muralla China hasta que estás ahí, es algo impresionante, su tamaño, su longitud, y el simplemente estar ahí es increíble.
Nunca terminaría de describir la experiencia de visitar china, hay muchos pueblitos a los alrededores que también deben ser visitados; es una ciudad única que debe estar en tu lista de: “lugares por visitar”.

Autobiografía


Soy Patricia Velasco Trejo, tengo 21 años, nací el 24 de abril de 1992 en Colima, Colima. Actualmente estudio la carrera de Diseño Integral en el ITESO en Guadalajara, Jalisco.
Toda mi vida he vivido en Colima, con toda mi familia; pero hubo un momento de mi vida en el que decidí irme a vivir a Canadá por un año, ya que quería perfeccionar mi inglés. Mis papás me apoyaron con esta idea, ya que en la escuela que estaba estudiando no contaban con muy buen nivel de inglés y aprender ese idioma ya se había convertido en una necesidad.
En Colima había una compañía que se dedicaba a arreglar los papeles para los estudiantes que se quisieran ir a estudiar a Canadá, nos conseguían escuela y una familia que nos hospedara por ese año. Todo se acomodó perfectamente para que me fuera en mi segundo año de preparatoria, a una escuela privada en Kelowna, BC., y con una familia a la cual le tenía que pagar una cantidad para que me recibieran allá.
Me fui a Canadá en agosto del 2011, éramos un grupo de 5 amigos de Colima que íbamos a hacer diferentes cosas por allá; únicamente un amigo y yo íbamos a entrar a la escuela a cursar un año escolar y los demás iban de año sabático a aprender inglés a una escuela de puros extranjeros.
Ese día fue uno de los mas emocionantes y tristes de mi vida, tenía muchos sentimientos encontrados; me emocionaba mucho la idea de realizar uno de mis sueños, pero al mismo tiempo estaba dejando a mi familia, de la cual nunca me había separado. Pero uno de los sentimientos que no me dejaba en paz durante todo el viaje, era la curiosidad, ya que no tenía la menor idea de cómo era la familia con la que iba a vivir por un año, y eso me tenía muy nerviosa.
Al llegar al aeropuerto en Canadá nos recogió un matrimonio de una señora mexicana y un canadiense, quienes iban a ser los encargados de nosotros durante todo el año; ellos eran el contacto directo de la empresa en Colima, así que ellos nos iban a llevar a la casa con nuestra nueva familia.
El momento en el conocí a mi nueva familia fue increíble, supe que estaba en el lugar indicado con una familia maravillosa. En ese momento todos mis nervios se fueron y comenzaba a sentirme como en mi casa.
Pero aun así faltaba una de las partes mas difíciles, ya que tenía que presentarme como una total extraña en la escuela. Esto fue muy difícil para mí, ya que nunca había estado en una escuela diferente y no había enfrentado la situación de ser “la nueva”.
Los primeros días de clases fueron muy difíciles para mí ya que no conocía a nadie y se me dificultaba comunicarme con todos debido al idioma. Todos mis compañeros fueron muy agradables conmigo; al principio fueron los hombres quienes me hablaban más, y así hice muchos amigos, y poco a poco las niñas comenzaron a acercarse más a mí, por lo que terminé teniendo una gran amistad con la mayoría de ellas.
Debido a que mi familia y mis amigos de allá fueron muy cercanos a mí, llego un punto en el que estaba tan encariñada con ellos que no me quería regresar a México. Los niños de la familia se habían convertido en mis hermanos, los señores en unos segundos papás para mi, y algunos de mis amigos, en mis mejores amigos; en fin, todos formaban parte de mi vida.
Esta experiencia no la cambio por nada, me sirvió muchísimo para valorar mi casa, salir de mi zona de confort y para aprender a convivir con otras personas e integrarme a un estilo de vida al que yo no estaba acostumbrada.
Al regresar a México yo me sentía realmente diferente, valoraba mucho todo lo que tenía, sentía la necesidad de seguir haciendo cosas diferentes y viajar mucho para seguir enriqueciendo mi lenguaje y cultura.
Hace seis meses me dieron una de las noticias mas tristes de mi vida, Faith, mi “hermanita de Canadá” (como yo le decía), fue diagnosticada con cáncer. Era imposible para mí que una niña con solo 11 años de edad tuviera esta enfermedad. Nos unimos en oraciones con toda su familia durante meses, le mandé algunos regalos para que ella estuviera feliz y recibí una carta hermosa de su parte.
Hace un mes me avisó su mamá que Faith había logrado vencer al cáncer y estaba completamente curada. Esta etapa de vivir una enfermedad como esta, me sirvió para madurar mucho y valorar cada día más la vida.